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Día largo, a las 7,30 arriba.
Día de trabajo. Como todos…
Luego a pilates, tratamiento facial, algunas compras cotidianas…verdulería, carnicería. Ducha. Preparo algo para cenar. Miro una revista. Prendo la Tele. Senado, la votación.
Cena, charla y sobremesa. Y de nuevo la votación.
Cansada, preocupada, contenta. Mire TV hasta las dos de la mañana. Pensando y esperando la gran decisión.
Me dormí cuando arrancó Menem. Me desperté porque alguien, en el edificio gritaba
¡ vamos Cobos…¡
Desconcertada, dormida… me siento en la cama. Lo miro a Mariano que también se despierta y prende la tele.
Ahí estaba el vicepresidente Cobos. Asustado, blanco, temblando y justificando su oposición a las retenciones del campo.
Increíble pero no era un sueño, estábamos bien despiertos escuchando: “que la historia me juzgue”.
Me impacto, me sorprendió y me alegro escuchar algo que nadie esperaba.
Me impacto ver a alguien jugándose o aprovechándose… de la importancia de su votación, de su definición.
Me gusto sentir que en el gobierno aun nos pueden sorprender…