Archivado en: UN PASEO
Está nublado, horrible y en familia. Van todos, todos en el auto. Estamos saliendo. Yo escribo. Preguntas sin respuestas para los mas chicos. La radio se prendió para escuchar, si es que se puede.
Esta a punto de llover, pero todavía no. Mi hermanito juguetea con mi hombro y el viento despeina mi peinado. Un paraguas se entromete y la radio sigue.
Bocinazos por lo de la Academia, van a Avellaneda. La radio ya no se escucha, ni los bocinazos; solo el ruido de la calle y el viento en mi cara me acaricia, sigue despeinando; pero no me importa. Vuelve la radio y todos en calma.
Me peino, ya no veo; me intereso. Escucho.
Veo la autopista, coches que van y vienen; me avisan que es Constitución. Edificios pelados, grandes fabricas y árboles. Edificios en construcción, central park de todos los colores.
Seguimos viaje, escuchando la radio, algo de una guerra civil y fútbol. Llegamos a Avellaneda. Gente que vende a la Academia, familias enteras con la bandera. Es bien barrio, chicos en la vereda. Pero no hay movimiento, como si fuera un barrio fantasma. Vendedores de comida y olor a comida. Todos venden a la Academia, se venden en la calle. Todos de celeste y blanco.
Una plaza que da lastima, con una feria artesanal. Todos de Racing, hasta las ojotas tienen el escudo.
Vamos hacia la cancha, dando vueltas. Por fin la veo. Paran a comprar algo celeste y blanco, paran a comprar la bandera de la Academia…
No la compra es cara. Barrio antiguo, feo; no me gusta. Es bien a lo pueblo, pocos edificios y cruza calles o pasacalles por todos lados; vendiendo lo que sea.
Un barrio descolorido y poco iluminado, viejo.
Hay un bingo, y de nuevo en la autopista, se viene la tormenta.
Hay fabricas de nuevo y sigue la radio.
Estamos en 9 de julio y veo el obelisco.